Hablar de una emoción tan compleja como el amor es ya entre seres humanos un asunto muy complejo pero...hablar de las emociones de un caballo, eso es algo que incluso la ciencia no puede explicar.
Algunos comportamientos entre caballos viviendo en la naturaleza podrían interpretarse como manifestaciones de apego. Sin embargo, si lo interpretamos desde un punto de vista totalmente científico, estos comportamientos podrían ser simplemente un modo de garantizar su propia supervivencia y su aceptación en la manada.
Algunas conductas del caballo hacia su dueño como reconocer su voz, buscar su atención u obedecer sus órdenes también podrían ser la consecuencia de un proceso de aprendizaje, sin tener que estar ligadas a ninguna emoción que podamos "humanizar". Lo mismo ocurre con los relinchos de saludo, podrían ser sólo una forma de llamar nuestra atención para obtener algo a cambio (comida, cuidados,...)
Es decir, si el caballo, por ejemplo, nos asocia con la hora de la comida, es normal que nos reconozca y también que busque nuestra atención. A quién no le ha pasado alguna vez con algún caballo al que ha premiado con alguna chuche?
Pero, ¿esto es amor o sólo nuestro deseo de humanizar a nuestros amigos equinos? y sobre todo, ¿qué hacemos nosotros para ganarnos su amor?
Para que un caballo pueda correspondernos y mostrarnos lo que nosotros entendemos como afecto, nosotros deberíamos tener en cuenta todos estos puntos:
- Los caballos son animales de presa, para que vivan felices y por encima de todo lo demás, deben sentirse seguros. Para que un caballo pueda formar un vínculo con nosotros, este es el punto más importante, que se sienta totalmente a salvo cuando esté en nuestra compañía y que nos dé su confianza
- En la naturaleza, los caballos viven en manada y siempre siguen a un líder. Para que no se sientan perdidos, necesitan que alguien les guíe. Cuando el caballo siente que puede seguir a su dueño, eso debería interpretarse en nuestro mundo humano como una gran muestra de afecto y respeto por su parte hacia nosotros
Como veis, los tres pilares para saber si nuestro caballo nos quiere en realidad, dependen bastante de nosotros: tenemos que hacer que sientan seguridad pero también ser sus líderes en quien puedan confiar y a quien puedan respetar.
En toda esta ecuación, es importante que seamos conscientes de que el caballo siempre es inocente, cualquier comportamiento que no nos guste, no debemos tomarlo nunca como algo personal y que nuestra obligación hacia ellos es comprender su naturaleza y respetarla en toda su dimensión.
Ahora, piensa en la relación que tienes con tu caballo, ¿se basa en estos tres pilares? ¿entiendes a tu caballo? ¿atiendes sus necesidades? ¿confía en ti?
En ocasiones, en la formación sobre equitación se nos olvida lo más importante: conocer a nuestro caballo y saber comprender sus necesidades y como esas necesidades, afectan a su relación con nosotros.
Como siempre, os recomendamos el libro "Cómo piensa tu caballo" para que podáis entender mejor a vuestro mejor amigo y así, construir un vínculo basado en su naturaleza y no en nuestras necesidades humanas.
Esperamos que os haya gustado este post y como siempre os deseamos un día muy feliz!


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